23.3.09

Dos días después de la primera flor en el parque

Estoy corriendo. Te busco pero no te encuentro, abro puerta por puerta pero no estás en ninguna parte. No sé porque pero te quiero encontrar. Sé que me dijiste que olvidarías estar aquí, pero dentro de mí se que no lo hiciste. No te olvidaste. Estás aquí. Estoy segura. Me acerco a la última puerta, la abro y entra la luz, y junto con la luz un paquete de recuerdos.

-Hola, ¿tú me puedes decir la hora?
-Si claro, un cuarto para las tres.
-Ya, gracias…
-Si de nada…
-aprovechando la pasada, ¿quieres bailar?
-Seguro…- me levanté de la silla y comencé a bailar contigo. Me entretuve un buen rato pero luego nos fuimos a tomar bebida a la mesa.
-Te apuesto que ya sabías la hora -¿cómo supiste? -Tienes puesto un reloj… -Te respondí con una pequeña risa
-Que atenta tu…
-Si, dime; ¿cómo conoces a la cumpleañera?
-Es mi vecina, somos bien amigos… Nos llevamos bien, nos conocemos de pequeños.
-Que bueno, nunca me contó de ti. Que extraño… - En ese momento pensé que seguramente nunca hubo nada entre mi amiga y tú, ella sólo me contaba de sus amores.

La luz me cegó por unos segundos pero luego mis ojos se acostumbraron. La sala estaba vacía, caminé dentro de ella buscando algo. Luego me senté en un rincón y busqué en mi bolsillo un chicle. Encontrándolo me lo eché a la boca y recordándote volví al pasado.

-¿En serio?
-Obvio, más serio que nunca.- Me dijiste con una sonrisa, luego te sonrojaste y miraste tus pies.
-Bueno, supongo que si lo dices con tanta seguridad.- Antes de darte una respuesta, volviste a sonreír, te abracé y besé tu cara. Luego en tu oído susurré casi suspirando -Sí-
Me miraste y me abrazaste una vez más y dejándonos llevar por la atracción de nuestros labios nos besamos. Luego nos volvimos a abrazar y las sonrisas de nuestras caras no se borraban. ¡¿Cuánto tiempo lo había esperado?! Y, espero, que en todo ese tiempo que espere nunca dudaste y sólo esperaste el momento adecuado.

Me fijé en la ventana del cuarto. Estaba cerrada y tenía un papel. Me levanté y me acerqué a ella. Mirándola fijo recordé el invierno. Estuvimos abrazados junto a una ventana mirando la lluvia caer. Era uno de esos días en que el frío no te dejaba salir. Me habías ido a visitar y mis padres habían salido. Compartíamos la frazada y la leche caliente. El vapor de aquella empañaba la ventana.

Tomé el papel de la ventana y antes de abrirlo miré hacia fuera. Era ya casi noche, y el sol estaba cayendo. Por un momento intenté disfrutar la vista, pero los rascacielos y el hablar de la ciudad arruinaban el encanto. Bajé la mirada y abrí el papel. Lo leí y mi mente se fue en blanco. No escuché el ruido de la calle, no pensé en los momentos que pasamos juntos, no vi el atardecer ni contesté mi celular. Sólo me quedé ahí parada. Sin pensar, sin ver, sin sentir.
Respiré profundo arrugué el papel y lo lancé con rabia al suelo. Miré hacia delante y aguantándome las lágrimas intenté borrar las palabras “No olvidé venir, sólo que no me pude quedar” de mi mente.

-No te olvidé, pero en mi mente y corazón no te pudiste quedar.- Dijiste frío y seguro
-Me cambiaste…
-No, es solo que… ya no es igual
-Típico… ¿qué me dirás ahora... no eres tú, soy yo?
-Adiós…
-¿Nos veremos algún día?
-No lo creo
-¿y la primavera que venga después?
-Supongo que lo olvidaré

Pero yo siempre supe que no olvidarías, te conocía… conozco. Siempre cumpliste tus promesas y prometiste cumplirlas. Estuvimos tan enamorados, pero el fuego se apagó.

-Espero que esto nunca se acabe… Haré lo mejor que pueda por que sea así.- Dijiste con tu voz cálida y acariciante-
-Esperemos, pero no prometas nada aún… me han dicho que todo lo que sube debe bajar…
-No siempre porque el amor puede ser eterno en ocasiones
-¿y si esto se acaba… seremos amigos? - pregunté
-Aunque no lo puedo imaginar… supongo que si
-Sería lo mejor… ¿Por qué no hacemos algo?
-¿Qué podría ser? – Me miraste curioso.
-Algo como una promesa… para ser amigos
-La primavera que venga después de que terminemos…
-Nos juntaremos dos días después del primer día de flores en el parque…
-Dos días después de que la primera flor haya nacido en el parque nos juntaremos en el edificio abandonado
-En el último piso como en donde me pediste ser tu novia…
-Y junto a la ventana nos volveremos a encontrar
-¿Para reconciliarnos de nuestras peleas? – Pregunté un poco nerviosa.
-y nos volveremos a amar… porque sin ti yo no me puedo imaginar.

Es por eso que vine. Sabía que estarías aquí… Solo que no alcanzaste a quedarte. Por eso en ese momento comencé a llorar. Por todo lo que no fue, por lo poco que alcanzó a ser… y por el hecho de que no lo pudo volver a ser. Miré por la ventana, abriéndola saqué mi cabeza. Sabiendo lo que me esperaba miré hacia abajo, y ahí estabas tú. Bocabajo y rodeado por ambulancias, bomberos y policías. Gente mirándote y niños curiosos rodeando la multitud. Te habías ido. No alcanzaste ni siquiera a juntarte conmigo en el último piso. Te fuiste a uno más alto, nos volveremos a encontrar, mi querido, pero en esta vida no será.
FIN

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