27.4.09

Engaño



Con cada palabra, un silencio. Con cada silencio, un beso. Con cada beso, una emoción. Con cada emoción, un sentimiento. Sólo uno. Remordimiento. Sabía que estaba mal. Pero aun así lo hablábamos. Sabía que era un tema complicado, y por eso hacíamos silencios. Él sabía que los silencios eran incómodos y por eso me besaba. Cada beso hacía que algo dentro de mí se retortijara. Como una serpiente luchando por salir de mi cuerpo. Todo mezclado para luego, cuando él terminaba su beso mordiendo suavemente mi labio inferior, sentir lo peor. Arrepentirme de todo y querer alejarme. Alejarme y arrancar del error que estaba cometiendo. Pero esa maldita serpiente me obligaba a quedarme ahí. Sólo para repetir el eterno proceso. Paso a paso. Una y otra vez…

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